Colaboraciones

Pepe Feito

Avistamiento de simios en Asturias.

Por José Feito Fernández (*)

 

“En La Cantina de Sampol no se habla de otra cosa. Allí se atrevía ayer, por fin, Jesús Álvarez, de 76 años, conocido como Suso de Félix, a contar lo que vio, después de saber que él no era el único que se había encontrado con un «bicho raro».

 

«Por eso lladraba tanto el can. Eu iba nel tractor y el can paróuse de repente y empezóu a lladrar como tollo. Paréi a ver qué pasaba y allí taba el bicho pardo, c'ua cabecía dereta y os oyos regallaos. Nun se asustaba del can. Tuven medo por él, nun fose ser que lo atacase», contó ayer Suso de Félix. «Si viche un mono, víchelo, nun che de vergüenza», apostillaba, en la conversación de bar un vecino de Lendiglesia, Custodio Fernández.

 

De momento, la historia no pasa de leyenda rural , pero nadie se atreve a desmentirla. La Guardia Civil ya envío una patrulla el domingo a Sampol, que recomendó a los vecinos que no se acerquen al mono en caso de que lo vean, sino que avisen al cuartelillo. El alcalde de Boal, José Antonio Barrientos, tras recopilar los testimonios1, no descarta la veracidad de la historia. Deja a un lado el humor, se pone serio, y explica que está a la espera de más indicios. «El animal puede ser portador de enfermedades, que los vecinos no se acerquen. De confirmarse, el Seprona se encargará de trasladarlo a un entorno digno»”

– Hasta aquí la noticia y las primeras impresiones tomadas por el periodista en el entorno más directo, publicadas ambas en el diario asturiano “ La Nueva España ” el 15 de junio de 2006 –

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Se vienen observando continuadamente y en los más diversos puntos geográficos de Asturias, fenómenos de este tipo, que aportan solidez real a la tesis de que no estamos ante una leyenda rural . Más parece que estamos ante una serie encadenada de presagios.

Cuando podemos ver cuervos escarbando tranquilamente en la playa de Xagó, fuera del que tradicionalmente venía siendo considerado como su medio natural; cuando en la Plaza Porlier de Oviedo (tan alejada física y culturalmente de la costa), se ven gaviotas venidas de Gijón (enclavado en la costa cantábrica) departiendo tranquilamente entre ellas y polemizando con palomas y gorriones, vecinos de Oviedo de toda la vida; cuando glayos y pegas llegan a las Ll oureras de mi casa de Llavio, donde, además, el jabalí hoza por huertos y corradas. Y donde la raposa viene en busca de comida a los escasos contenedores desbordantes de basura. “Jamás se había vista tal”, dice una vecina mía.

No hace mucho vagaban vacas solas y abandonadas por los caminos de algunos pueblos, cual fantasmas de Pedro Páramo. Y no resulta difícil ver tortugas procedentes de Florida (EEUU) aclimatadas en gallineros o abandonadas, o extraviadas, por los niños en los más diversos parajes regionales.

Cuando la presencia de cachalotes en Luarca o de jabalíes arribando a nado a las costas de Cudillero adquiere con los años carta de naturalidad. Y cuando personas muy solventes afirman haber visto un cocodrilo o caimán en Bodenaya (en la recta de La Espina, concejo de Salas), justo en la desviación que lleva a Casandresín (aunque esté aún pendiente de confirmar, no debería extrañarnos, puesto que hace tiempo ya aparecieron cocodrilos en las alcantarillas de Nueva York). Cuando, según me informa Roberto García, vecino de Las Rubias, ha habido avistamientos de reptiles de grandes dimensiones en el eje Ablaneo – Socolina (ya en la parroquia de Ll avio) y que por allí son llamados “concodrilos” o “cancodrilos”. Cuando Frutos Riesgo, de Bustouto (parroquia de Ll avio), matiza y amplia la noticia: “los cancodrilos siempre fueron considerados mamíferos y era frecuente encontrarlos en los regueiros , entre los pueblos Di cal cabo y Socolina" (parece que últimamente cambió el nombre con ayuda de los de Obras Públicas de la Diputación y ahora se llama Socolinas).

La aparición de simios en el concejo de Villayón – pero abarcando todo el área del Valle del Navia – parece, pues, culminar un rosario de avistamientos atípicos desde el punto de vista de la Zoología clásica.

Mi amigo José Manuel Ponte, reseña en La Nueva España la aparición de un mejillón neozelandés en la ría de Vigo, el cual colonizaría el territorio del mejillón gallego. Y hace referencia erudita al eucalipto, otra especie colonizadora, que “ acaba por arruinar la tierra donde crece – últimamente su precio se ha hundido-“, árbol “llegado de Australia a mediados del siglo XIX de la mano de un monje benedictino nacido en Tuy, Fray Rosendo Salvado, muy aficionado a la botánica.. .”, con lo cual el fenómeno pudiera ser transprovincial.

Y aporta la teoría “Las naciones, los idiomas, las especies animales y los ecosistemas que padecen de algún tipo de debilidad suelen sufrir invasiones por parte de competidores más poderosos. Es una regla general que se cumple de forma inexorable y que, después de la fase de conquista, concluye en el sometimiento y posterior colonización del derrotado. Normalmente, el invasor suele ser alguien próximo, que espía nuestro decaimiento hasta encontrar el momento propicio para atacarnos, aunque hay casos en los que la fuerza hostil viene de lejos, atraída por el botín, o por el ansia de dominación.”

Y enfoca la explicación, desde el punto de vista de la globalización: “El mejillón no es precisamente un poderoso nadador, como el tiburón, y nadie se explica que haya podido llegar hasta aquí por sus propios medios, después de recorrer muchos miles de kilómetros, sin algún tipo de colaboración humana. Aún no hay certeza sobre este extremo, pero no son pocos los biólogos que aventuran la tesis de que hubiera podido viajar junto con las semillas para la acuicultura importadas desde aquel lejano país de las antípodas.”

Mi amigo, José Ramón Pla, apura una interpretación de raíz no menos materialista, pero incorporando una fuerte componente étnica. Dice: “... antiguamente, para el trazado de las carreteras y caminos. Por ejemplo, soltaban un "gochu" y este iba buscando el camino más corto y conveniente. El gochu era seguido por los paisanos que tomaban nota de la ruta y la carretera ya estaba trazada...”.

Corto aquí la cita textual por dos motivos. Uno, el primero, porque todas mis fuentes me indican que no se trataba de un cerdo, sino de un burro, animal más paciente, reflexivo y flexible. Parece que sugiere, y hasta aquí puedo coincidir con él, que el simio fue soltado con ánimo de que colaborase en la ubicación de algún proyecto o en la elaboración de algún anteproyecto o programa. Y yo me atrevo a añadir, sobre todo, teniendo en cuenta que estamos en una comarca PRODER.

Pero no, va más allá, y ya no llego a compartir su última conclusión y es este el segundo motivo por el que corté la cita textual, pues culmina de tal guisa: “Han soltado al mono, en un sitio tranquilo y pácifico, para elaborar el anteproyecto de Estatuto Autonómico. Seguro...”

Hay fenómenos que parecen mostrar una persistencia recalcitrante en su carácter local, así como una gran resistencia a ser interpretados tanto en términos de globalización como en términos de racionalidad moderna. Presentan, en cambio, una gran consistencia subreal.

Lo subreal, a través de múltiples mediaciones, resulta ser, en algunos casos el mejor reflejo de la realidad, particularmente en escenarios límite, donde tal parece que la realidad empieza a ejercer de metáfora de sí misma.

Recuerdo Leipzig3 a finales de los 60 y recuerdo que fue allí, a la luz de experiencias entonces recientes, donde pude leer y comprender cabalmente a Franz Kafka4 , cosa que no había logrado en la Asturias de aquellos tiempos. Allí, en aquellos tiempos, la metamorfosis de Gregor Samsa era un hecho cotidiano. Sin olvidar el discurso a la academia pronunciado por aquel simio que se humaniza.

 

1. R.L. Murias / M. Pérez. La Nueva España , 15/06/06

2 La Nueva España , 13 / 06/ 2006

3 Thomas Kirche, Thomaner Chor, Mensa Kalinin, Clara Zetkin Park, Herder Institut, Lumumba Strasse, Livia Strasse, ....

4 “La metamorfosis”, “El proceso”, “El castillo”, “Discurso a la Academia”, ....

 

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(*) José Feito Fernández es ...

Esta es la segunda vez que José Feito Fernández nos aporta su colaboración. Sus datos biográficos figuran en la anterior: “La soledad de las últimas vacas”.

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